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Hace poco más de un mes miembros del MUP (Movimiento por la Unidad
del Pueblo) de Elx se reunieron con representantes de la Subdelegación
del Gobierno para expresar su preocupación y malestar ante el acoso que
están sufriendo compañeros ecuatorianos por parte de agentes de la
Policía Nacional. En concreto, uno de los portavoces de la Asociación
de Inmigrantes Ecuatorianos y Latinoamericanos “Eloy Alfaro”, colectivo
que comparte sede social en el Ateneu Popular con el MUP y otras
entidades, ha sido objeto de visitas a domicilio y de amenazas, durante
los últimos meses, tanto por individuos no uniformados que se
presentaron como agentes de la Policía Nacional, como por agentes de
uniforme que le han venido amenazando con impedirle renovar su permiso
de residencia y con multarle en diversas ocasiones cuando él les ha
pedido que dejaran de insultar a un compatriota o a él mismo.
El MUP puso en
conocimiento de Subdelegación estos hechos, así como los números de las
patrullas que pudieron ser identificadas, ante la sospecha de que se trate de
elementos fascistas que estén aprovechando su labor en el cuerpo para intentar
amedrentar a personas de la izquierda local y del movimiento asociativo
inmigrante, como en este caso. La representante de la citada institución se
mostró preocupada por el cariz racista y xenófobo de tales acciones y se ofreció
a realizar las averiguaciones necesarias para aclarar el caso. Para intentar solucionar la situación y depurar
responsabilidades, el MUP se reunió igualmente con la concejal de Inmigración en
Elche y con el Jefe de la Policía Municipal.
Pese a estos esfuerzos el acoso
policial no ha hecho más que incrementarse. Desde que tuvieron lugar las citadas
reuniones no ha pasado una semana en la que no haya noticias de amenazas,
insultos, persecuciones o vejaciones por parte de la policía hacia los
inmigrantes en nuestra ciudad.
Por otro lado, es de destacar el
papel de cobertura de la situación que han llevado a cabo los medios de
comunicación. Existe cada vez más en la población una sensación de inseguridad
provocada en gran medida por las noticias sensacionalistas que se publican
acerca de bandas de jóvenes inmigrantes y del aumento “peligroso” de la
población trabajadora inmigrante, lo que lleva al surgimiento del racismo y la
xenofobia. Esto se agudiza con la dejadez de la administración que consiente
actuaciones policiales propias de elementos fascistas. El que los cuerpos
policiales sigan manteniendo métodos y prácticas propias del franquismo es un
ejemplo palpable del verdadero significado de la mal llamada “transición
democrática”. La transición evitó que tuviera lugar una verdadera ruptura
democrática y dio paso a una ley de punto y final en la que no hubo depuraciones
políticas, militares, policiales ni de ningún tipo. Fruto de esto es la
situación de creciente fascistización que estamos viviendo enfocada a
neutralizar a los elementos más destacados de las organizaciones de
izquierda.
Sábado 18:
Crónica de una agresión anunciada
-9:00 h: Un
grupo de jóvenes conversaba en una plaza. Una pareja de policías
municipales, sin mediar palabra, se acercó a ellos y comenzó a
empujarles y a insultarles buscando claramente provocarlos. Ellos
(cuatro chicos ecuatorianos) no respondieron y siguieron siendo
golpeados en el suelo, una amiga que les acompañaba, española, fue
también golpeada y fuertemente agarrada del cuello cuando intentaba
interponerse para que la policía no les siguiera golpeando. Ella
gritaba para que la gente acudiese y se diese cuenta de lo que estaba
pasando. Cuenta que lo primero que se le vino a la cabeza fue gritar
(¡qué ironía!): “¡Que alguien llame a la policía!”, y cuenta la rabia y
la impotencia que sentía al ver que los que se supone deberían
protegerla como ciudadana, estaban pegándole a sus amigos y diciéndole
a ella “¡golfa, zorra! ¡tú no te metas! ¡qué haces con esta gentuza?” y
otras lindezas por el estilo.
Unas cuantas personas que pasaban por allí al ver lo que pasaba y que los
policías se llevaban a los cuatro jóvenes se acercaron a la chica y le dieron sus números de teléfono
diciéndole que les llamase si hacía falta testificar porque les parecía brutal
el comportamiento de la policía y no daban crédito a lo que estaba
pasando.
-11:00: De los cuatro chicos
agredidos por la policía, miembros de la asociación “Eloy Alfaro”, dos fueron
traladados a las dependencias de la policía nacional. A los otros dos los
subieron en coches distintos y los dejaron en diferentes zonas de la ciudad,
seguramente porque uno de ellos había resultado visiblemente lesionado. Los
compañeros y amigos de los agredidos fueron congregándose en la puerta de
comisaría a lo largo de toda la mañana. Miembros del MUP se ponen en contacto
con el jefe de turno de la policía municipal, que ofrece una imaginativa
versión: eran “dos grupos de inmigrantes que armaban escándalo entre ellos y
tuvieron que intervenir, avisados por los vecinos.”
-12:00/14:00: Aparecen los dos chicos
que ha soltado la policía, uno de ellos viene cojeando y con marcas en el
cuello; el otro tiene el labio partido y el cuerpo dolorido. Van al hospital
para que les atiendan y obtener un parte de lesiones. La chica también acude al
hospital, tiene una contractura en el cuello y necesita collarín. Los compañeros
hablan con la prensa para convocarlos para esta tarde; la prensa nos explica que
la policía ha cambiado la versión anterior por otra más adornada e imaginativa
si cabe: “los vecinos llamaron por el jaleo, la policía acudió un par de veces y
los chicos, que estaban peleándose entre sí, no sólo no les hicieron caso sino
que dejaron de pelearse entre ellos y agredieron a los agentes, por lo que
tuvieron que deternerles.”
-14:00/18:00: En comisaría no
informan de nada de lo ocurrido. Los padres de los jóvenes tampoco consiguen
saber cómo están sus hijos. Uno de ellos necesita unas medicinas, pero es
imposible dárselas.
-Sábado 18:30: Se reúnen en la puerta
de comisaría cerca de un centenar de personas, que deciden reunirse el sábado
siguiente para preparar una contestación popular a las agresiones
sufridas.
-Noche del sábado: Seguimos sin tener
noticias de los detenidos, no sabemos de qué se les acusa, no sabemos si han
visto a un abogado y no nos explicamos por qué no han llamado a
nadie.
-Domingo: Tanto en las radios locales
como en los diarios “La Verdad” e “Información” aparecen declaraciones de los
representantes de la asociación de inmigrantes “Eloy Alfaro” y del Movimiento
por la Unidad del Pueblo (M.U.P), denunciando las agresiones, junto a la última
(?) versión de la policía.
-Lunes 10.00: Los dos compañeros
detenidos son trasladados a dependencias
judiciales.
-Lunes 12:00: Por fin salen nuestros
compañeros entre los aplausos de cerca de medio centenar de personas que
estábamos congragadas esperándoles en las puertas del juzgado. Lo que nos
cuentan es indignante. Nos dicen que no les dejaron hacer una llamada por más
que lo pidieron, no les dejaban ir al baño ni les daban agua cuando pedían
beber. El sábado les presentaron unas declaraciones que debían firmar en
comisaría dicéndoles que tenían cinco segundos para leerlas (cosa que,
naturalmente, se negaron a hacer.) Les llevaron al hospital (uno tiene un
tobillo con un esguince, una brecha en la frente, lo que le provoca dolor de
cabeza, y moratones en los brazos; el otro tiene magulladuras y una mano
hinchada) para ser vistos por los médicos. Cuando el policía dijo a los doctores
que el compañero tenía el tobillo mal porque se había peleado con otros chicos,
él lo desmintió y dijo que se lo había hecho la policía. Acto seguido los
policías le metieron en una habitación del hospital y comenzaron a agredirle
otra vez, cogiéndole del cuello y dándole puñetazos. Parece ser que no es sólo
la ética profesional de algunos periodistas la que se resiente cuando hay abusos
policiales, ya que la del personal médico que ve, conoce y consiente estas
prácticas deja también bastante que desear.
Queremos, en primer lugar, enviar un
abrazo fraternal y de apoyo a los cinco compañeros
agredidos.
En segundo lugar,
denunciamos:
-A la policía local de Elche por
permitir que campen a sus anchas elementos fascistas dentro de sus filas y por
no poner coto a las agresiones que éstos llevan a
cabo.
-A la policía nacional, que ha
tratado de forma inhumana a los detenidos y ha colaborado en silenciar las
agresiones realizadas.
-A los responsables del hospital de
Elche que consienten, bajo su responsabilidad, que miembros de la policía se
encierren a solas con detenidos en dependencias hospitalarias, sin cotejar, por
supuesto, las condiciones físicas en las que entran con las que presentan al
salir.
-Y denunciamos, en última instancia,
al máximo responsable, en este caso, de los actores principales de las
agresiones cometidas (los policías locales), es decir, al Ayuntamiento de Elche,
gobernado por el PSOE, a la Concejalía de Inmigración y al Alcalde de Elche, por
cuanto son los responsables últimos de las actuaciones policiales que se llevan
a cabo en nuestra ciudad y por tanto, responsables de las agresiones fascistas
que realiza esa policía.
Por último, queremos dejar constancia
de que sabemos que este fin de semana la policía ha intentado atemorizar y dar
un aviso a compañeros que están organizados en asociaciones, precisamente por
eso, porque defienden sus derechos desde estas asociaciones, siendo alguno de
ellos militante destacado de las mismas al que la policía ya ha intentado
neutralizar en más de una ocasión. Sabemos, como se encargó de recordar a los
detenidos uno de los policías agresores, que ellos estaban ahí encerrados “por
hablar mucho” y que “si siguen hablando tanto, volverán a ser
detenidos”. Pero olvidan que por eso, porque hablan, es decir porque
están organizados y defienden sus derechos como inmigrantes y como miembros de
la clase trabajadora, precisamente por eso, no están solos. Tienen a su lado a
colectivos de inmigrantes y colectivos populares, de trabajadores, que ahora más
que nunca van a estar a su lado en la lucha, porque es una lucha no de
inmigrantes o de jóvenes exclusivamente, sino de todo el pueblo, el pueblo que“habla” y se organiza y que
aplastando al silencio que pretenden imponerle, vencerá.
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